Hue es precioso

Llegamos tarde y agotados, pero el personal del hotel supo como animarnos y enviarnos al restaurante que necesitábamos... El carambole estaba a unos escasos centenares de metros, pero agotados y a oscuras nos costó algo más de lo esperado, al llegar todo ventajas, carta en inglés y personal muy atento e interesado en nosotros... Nos enseñaron palabras, frutas extrañas y pusieron incluso canciones de Albert Pla. Es curiosuno escucharlo tan lejos de casa... Al salir tomamos nota de la zona y fuimos acosados por los conductores de ciclos que se empeñaban en o llevarnos al hotel, o vendernos mariguana.

Mañana alquilaré una motocicleta, esta ciudad me intriga y creo que será una buena manera de llegar a todos los rincones... Si no me pierdo.

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