Preparados... Listos.... Ya!

Hoy por fin nos hemos decidido a comenzar con el blog, tenemos los billetes, lastminute como siempre ha sido la respuesta para nuestras necesidades viajeras, disponer de una aplicación para dispositivos móviles es un gran acierto, si, como nosotros, pensáis coger vuelos internos en vuestro destino, primero, porque introducir los datos de pago en un ordenador compartido de un hostal es siempre algo arriesgado, y segundo porque en el probable caso de no disponer de una impresora para imprimir los bonos o justificantes, suele ser más que suficiente mostrar el justificante de pago desde el mismo teléfono móvil. Además siempre será sencillo encontrar una WiFi en un café u hotel que nos permita gestionar la reserva de nuestros vuelos, o evitar dormir en la calle...

Algunas aplicaciones que nosotros te recomendamos para elegir hosponline,  alternativos cuando veas, que en el que elegiste por internet desde casa es muy probable que te levantes sin un riñón, podrían ser:

Booking o Tripadvisor

Estas aplicaciones utilizan la localización GPS por lo que siempre podrás encontrar hospedajes cercanos, y te permiten filtrar por precio, categoría o lo que nosotros te recomendamos encarecidamente opiniones de otros viajeros,  un briconsejo que podemos darte es, que siempre que sea posible reserveis a través de estas aplicaciones, porque no olvidemos que somos extranjeros, y el timo al guiri es una práctica cada vez más extendida entre los destinos asiáticos, es muy probable que en la propia recepción del hotel el precio de la habitación sea unos euros más cara que la opción online, por lo que tener una captura de pantalla del precio siempre nos ayudará a encontrar una solución a este pequeño conflicto.


Preparándonos para la salida... Todos los bonos impresos e intentando cerrar las maletas en las que (creemos) no falta de nada...

Gafas de Harry Potter
Abrigos de diferentes grosor
Todos los bonos de actividades gratuitas
Las tarjetas de embarque
Un mapa de canden town...

Jazz Club Saigón

Al ver el letrero del club de jazz con música en vivo, mi acompañante y yo tuvimos pensamientos diferentes, la primera reacción de Joan fue la de realizar una serie de complicadas ecuaciones con parámetros como la proporción hombres mujeres, edades de estas últimas, occidentales en pareja, y parejas mixtas... Tras la serie de agotadoras operaciones aritméticas asintió con la cabeza como dando su consentimiento.

Yo, por el contrario, me entretenía mirando desde fuera el Escenario, los neones, que parecen tan de moda en este país... Y una serie de curiosas fotografías de artistas de Jazz acompañadas por la figura de un asiatico con gafas y pelo largo que más tarde resultaría ser el dueño del bar.

Nos decidimos a entrar... Y como mas tarde nos daríamos cuenta al ver la carta con los precios de las bebidas habíamos elegido uno de los mas selectos clubs de la ciudad.

La música en vivo fue genial, con artistas invitados de entre el público, como Ben, un personaje que durante toda nuestra epopeya decidiendo, si entrábamos o no, había estado fumando y contemplando secretamente la escena.

Ben y yo coincidimos en la entrada mientras fumábamos y esperábamos la siguiente actuación del grupo, su padre era argelino, y su madre neozelandesa, fue la respuesta que obtuve al preguntarle de donde era. Sus más de cuarenta y cinco años pasaban factura despotricaba contra la ciudad de Saigón pero hablaba maravillas de su gente, del club de jazz y como se había ganado la vida, enseñando solfeo y guitarra a los camareros del bar. Saco una vieja guitarra y me preguntó si tocaba... Le dije que un poco la batería y se rió.

Nos interrumpió la vocecilla más dulce y aguda que he oído en mucho tiempo, y Ben dijo el grupo empezará ahora, y luego despotricó, contra la mujeres del país, y sobre la de la vocecilla en particular.

Nada más entrar se acercó al dueño luego al batería y me miraron cómplices y sonrientes...

No se como acabará esta noche...

Saigón by Night

La ciudad, nada tiene que ver con la tradicional Hanoi, es una ciudad europea donde fácilmente puedes encontrar, cafés de estilo europeo, con precios igualmente europeos y centros comerciales y tiendas con mucho más glamour de las que podemos encontrar en nuestras ciudades, los precios son mucho mas altos y la gente menos amable, no es una ciudad acogedora, como ya nos advirtió el aeropuerto de Da Lan, al ver sus luces desde el cielo.

Tras el resto de visitas pertinentes, como la catedral de Notre Dame o el mercado Chino en el barrio de Cho Long, con sus alejadas pagodas, Joan y yo decidimos salir a cenar y ver el ambiente nocturno Saigonés.

Error, tras error, el restaurante que elegí para la cena estaba más sucio que los estándares vietnamitas, la comida era bastante insípida y el ambiente poco discernido, al salir y visitar uno de los numerosos mercados de la ciudad, probamos los deliciosos y sumamente azucarados refrescos hechos de caña de azúcar, de los que lamentablemente somos ya adictos... Y buscando alguno de los bares de nuestra guía, esquivando todos esos piano bar llenos de señoritas. Nos metimos en un club de jazz de música en vivo.
Dos noches de hotel eran las que habíamos reservado para ver la ciudad de Saigón, los templos encerrados en la ciudad, el recinto de la reunificación, y por último el museo de la guerra con sus impactantes imágenes nos han dejado un poco trastocados...

La antigua embajada americana con sus imágenes de los helicópteros evacuando precipitadamente a los ciudadanos es un icono en esta ciudad, se conservan también los dos tanques que derribaron las barreras del recinto cuyas imágenes recuerdan la brutalidad y como la prensa de diferentes partes del mundo, redacto las noticias.

En cuanto al museo de la guerra desde aburridas y tétricas armas usadas en el conflicto, hasta la mas asombrosa de las salas dedicada a la memoria de lao reporteros de guerra muertos o desaparecidos en el conflicto, imágenes y testimonios terroríficos como la matanza estadounidense de civiles en el pueblo de Son My.

My Son

A la mañana siguiente, nos levantamos tempranito para visitar, My Son un complejo conjunto de templos que prometía ser un digno entretenimiento antes del gran plato Angkor Wat... Decepcionante, las frecuentes batallas y las demoliciones por grupos de zapadores estadounidenses hicieron estragos hasta que el presidente Nixon ordenó mantener los templos intactos...

Por la tarde, recoger los trajes y terminar de visitar los monumentos , camino a Da Lang y de ahí vuelo Ho Chi Ming

El traje del emperador...

Después de ser recomendados insistentemente por nuestro contacto con la "Main House" decidimos parar en algunas de las sastrerías de la zona, todo elogios y toma de medidas aguas y catálogos y al hablar de precios, silencio sonrisa, y no problem cheap for you...

Mentira, todo mentira... O eres un buen negociante o estas perdido, si no sabes de telas estás perdido, te van a engañar, así que estira del precio a la baja como si quisieras que te lo regalaran, yo no lo hice, y al final por unos 260 euros, un precioso vestido vietnamita, dos camisas, y dos trajes,
que lamentablemente y tras una confusión, son iguales pero de telas distintas...

En fin un curso de regateo, no me vendría, nada pero que nada mal...

Por la tarde una curiosa visita en bicicleta por la ciudad, y descubrir una curiosa manera de ver los monumentos de la ciudad... Compras una especie de entrada para cinco de los ocho monumentos por unos 90000 dongs y si quieres ver un sexto 90000 más no te preocupes...

Aquí prima la planificación, puesto que algunos de los monumentos norte en ser visitados como algunas de las cass antiguas de la ciudad, pero otros como algunos templos, o el puente japonés, bien merecen uno de los preciados cupones...

Tras la vuelta de la visita, prueba de los trajes, y últimos retoques... Buff no estoy seguro... Esto va a ser una de esas cosas de las que me arrepienta...