Ho Chi Ming se acuesta temprano

Ver los mercados y puestos de venta ambulante me ha recordado a los mercados tradicionales de Marraquech, familias enteras rodeando tiendas y vendedores ambulantes intentando llamar tu atención de cualquier modo en que se les ocurra. Es muy curioso también ver como todos ellos viajan ataviados con sus enormes calculadoras para marcarte los precios de cualquiera de los productos, regatear no es difícil, ármate de valor pues si no son tan insistentes como los vendedores marroquíes, el idioma si no dominas una mezcla de ingles-vietnamita-mimo te va jugar más de una mala pasada...

Tras regresar y ver que solo una de las habitaciones está disponible, decidimos en un arrebato hippie descansar algo y ducharnos. Una vez listos hacia el mausoleo de Ho Chi Ming, que lamentablemente cierra a la una y media... Decepción inicial solo comparable a la negativa de la armada azafatil coreana. Y visita al templo de jade y el templo de la tortuga.

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