Hoi Han

A las ocho de la mañana salimos de Hue, en dirección a Hoi Han, tres horas de trayecto en bus nos dejaron en Hoi Han después de la parada turística obligatoria, en uno de los talleres de bordado y pintura de sedas, también numerosas figuras adornaban los jardines, y los precios y fotografías indicaban que enviaban a todas partes del mundo.

En Hoi Han no fue difícil encontrar la Guest House, una especie de asociación se familias que alquilan habitaciones a viajeros compartiendo en cierto modo su estilo de vida con ellos, después de llevarnos a la main house, que era la única en una calle suficientemente ancha para que cupiera un taxi, nos dirigieron hasta la casa de nuestro nuevos anfitriones, las habitaciones eran amplias y limpias, las camas no demasiado duras y tenían mosquiteras, ya que empezamos con la época de lluvias, y el jardín hacían demasiado evidente que los bichos no tendrían piedad con nosotros. Las habitaciones tenían baños privados, y a mi no me importó demasiado que la segunda puerta del mío conectara con la cocina.

Después de las presentaciones, decidimos vagabundear por la ciudad con las bicis que la familia puso a nuestra disposición de manera gratuita
Y empezó lo que debía ser divertido en esta ciudad...

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