Diego

Al volver a hotel, y para mi sorpresa, encontre a mis compañeros, preparados y dispuestos para explorar los alrederdores, y como aun podia caminar y tenia la secreta esperanza de acabar en algún bar tomando alguna bebida espirituosa local accedí, a acompañarles.

Visitamos un mercado cercano que se veía desde la habitación de nuestro hotel, habitación doble recordemos... pero se trataba de un mercado destinado únicamente a los más pequeños, infinidad de jueguetes se afinaban en pequeños puestos coloridos que prometían unos minutos de distracción a los niños, compramos unos helados, el mio de Lichi, y el de mi compañero de algo que resultó ser parecido al chocolate en cuanto a color y textura, pero en nada más.

Después de retornar al puesto de helados para que nos explicaran como se abrían, que tenía truco, empezamos con nuestro paseo nocturno por la isla de Cat Ba.

Minutos después encontramos a Diego, había encontrado una pequeña pensión alejada del centro, y tras regatear con la dueña en un perfecto mimo/vietnamita habia accedido a cederle un cuarto a un precio razonable aunque prescindiendo del desayuno.

Diego es un chileno que abandonó su hogar hace ya once meses, solicitó un passaporte de work and hollydays y se presentó en Sidney con una mochila de 90 litros y una sonrisa, nos explicó detalles curiosos de los australianos, y de los compañeros de aventuras que conoció muchos franceses y holandeses. Vagabundeó 8 meses por Australia trabajando algo más de la mitad de ellos y tras barajar las posibilidades decidió con el dinero ahorrado recorrer todo el Asia que pudiera con los escasos beneficios de su trabajo.

Tres meses después se encontraba hablando con nosotros en una céntrica plaza intentando probar un calamar reseco mientras disfrutaba de una cerveza con nosotros cuando empezó a llover. Y ya no paró, ni ese día ni el siguiente...

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