Jazz Club Saigón

Al ver el letrero del club de jazz con música en vivo, mi acompañante y yo tuvimos pensamientos diferentes, la primera reacción de Joan fue la de realizar una serie de complicadas ecuaciones con parámetros como la proporción hombres mujeres, edades de estas últimas, occidentales en pareja, y parejas mixtas... Tras la serie de agotadoras operaciones aritméticas asintió con la cabeza como dando su consentimiento.

Yo, por el contrario, me entretenía mirando desde fuera el Escenario, los neones, que parecen tan de moda en este país... Y una serie de curiosas fotografías de artistas de Jazz acompañadas por la figura de un asiatico con gafas y pelo largo que más tarde resultaría ser el dueño del bar.

Nos decidimos a entrar... Y como mas tarde nos daríamos cuenta al ver la carta con los precios de las bebidas habíamos elegido uno de los mas selectos clubs de la ciudad.

La música en vivo fue genial, con artistas invitados de entre el público, como Ben, un personaje que durante toda nuestra epopeya decidiendo, si entrábamos o no, había estado fumando y contemplando secretamente la escena.

Ben y yo coincidimos en la entrada mientras fumábamos y esperábamos la siguiente actuación del grupo, su padre era argelino, y su madre neozelandesa, fue la respuesta que obtuve al preguntarle de donde era. Sus más de cuarenta y cinco años pasaban factura despotricaba contra la ciudad de Saigón pero hablaba maravillas de su gente, del club de jazz y como se había ganado la vida, enseñando solfeo y guitarra a los camareros del bar. Saco una vieja guitarra y me preguntó si tocaba... Le dije que un poco la batería y se rió.

Nos interrumpió la vocecilla más dulce y aguda que he oído en mucho tiempo, y Ben dijo el grupo empezará ahora, y luego despotricó, contra la mujeres del país, y sobre la de la vocecilla en particular.

Nada más entrar se acercó al dueño luego al batería y me miraron cómplices y sonrientes...

No se como acabará esta noche...

Saigón by Night

La ciudad, nada tiene que ver con la tradicional Hanoi, es una ciudad europea donde fácilmente puedes encontrar, cafés de estilo europeo, con precios igualmente europeos y centros comerciales y tiendas con mucho más glamour de las que podemos encontrar en nuestras ciudades, los precios son mucho mas altos y la gente menos amable, no es una ciudad acogedora, como ya nos advirtió el aeropuerto de Da Lan, al ver sus luces desde el cielo.

Tras el resto de visitas pertinentes, como la catedral de Notre Dame o el mercado Chino en el barrio de Cho Long, con sus alejadas pagodas, Joan y yo decidimos salir a cenar y ver el ambiente nocturno Saigonés.

Error, tras error, el restaurante que elegí para la cena estaba más sucio que los estándares vietnamitas, la comida era bastante insípida y el ambiente poco discernido, al salir y visitar uno de los numerosos mercados de la ciudad, probamos los deliciosos y sumamente azucarados refrescos hechos de caña de azúcar, de los que lamentablemente somos ya adictos... Y buscando alguno de los bares de nuestra guía, esquivando todos esos piano bar llenos de señoritas. Nos metimos en un club de jazz de música en vivo.
Dos noches de hotel eran las que habíamos reservado para ver la ciudad de Saigón, los templos encerrados en la ciudad, el recinto de la reunificación, y por último el museo de la guerra con sus impactantes imágenes nos han dejado un poco trastocados...

La antigua embajada americana con sus imágenes de los helicópteros evacuando precipitadamente a los ciudadanos es un icono en esta ciudad, se conservan también los dos tanques que derribaron las barreras del recinto cuyas imágenes recuerdan la brutalidad y como la prensa de diferentes partes del mundo, redacto las noticias.

En cuanto al museo de la guerra desde aburridas y tétricas armas usadas en el conflicto, hasta la mas asombrosa de las salas dedicada a la memoria de lao reporteros de guerra muertos o desaparecidos en el conflicto, imágenes y testimonios terroríficos como la matanza estadounidense de civiles en el pueblo de Son My.

My Son

A la mañana siguiente, nos levantamos tempranito para visitar, My Son un complejo conjunto de templos que prometía ser un digno entretenimiento antes del gran plato Angkor Wat... Decepcionante, las frecuentes batallas y las demoliciones por grupos de zapadores estadounidenses hicieron estragos hasta que el presidente Nixon ordenó mantener los templos intactos...

Por la tarde, recoger los trajes y terminar de visitar los monumentos , camino a Da Lang y de ahí vuelo Ho Chi Ming

El traje del emperador...

Después de ser recomendados insistentemente por nuestro contacto con la "Main House" decidimos parar en algunas de las sastrerías de la zona, todo elogios y toma de medidas aguas y catálogos y al hablar de precios, silencio sonrisa, y no problem cheap for you...

Mentira, todo mentira... O eres un buen negociante o estas perdido, si no sabes de telas estás perdido, te van a engañar, así que estira del precio a la baja como si quisieras que te lo regalaran, yo no lo hice, y al final por unos 260 euros, un precioso vestido vietnamita, dos camisas, y dos trajes,
que lamentablemente y tras una confusión, son iguales pero de telas distintas...

En fin un curso de regateo, no me vendría, nada pero que nada mal...

Por la tarde una curiosa visita en bicicleta por la ciudad, y descubrir una curiosa manera de ver los monumentos de la ciudad... Compras una especie de entrada para cinco de los ocho monumentos por unos 90000 dongs y si quieres ver un sexto 90000 más no te preocupes...

Aquí prima la planificación, puesto que algunos de los monumentos norte en ser visitados como algunas de las cass antiguas de la ciudad, pero otros como algunos templos, o el puente japonés, bien merecen uno de los preciados cupones...

Tras la vuelta de la visita, prueba de los trajes, y últimos retoques... Buff no estoy seguro... Esto va a ser una de esas cosas de las que me arrepienta...

Hoi Han

A las ocho de la mañana salimos de Hue, en dirección a Hoi Han, tres horas de trayecto en bus nos dejaron en Hoi Han después de la parada turística obligatoria, en uno de los talleres de bordado y pintura de sedas, también numerosas figuras adornaban los jardines, y los precios y fotografías indicaban que enviaban a todas partes del mundo.

En Hoi Han no fue difícil encontrar la Guest House, una especie de asociación se familias que alquilan habitaciones a viajeros compartiendo en cierto modo su estilo de vida con ellos, después de llevarnos a la main house, que era la única en una calle suficientemente ancha para que cupiera un taxi, nos dirigieron hasta la casa de nuestro nuevos anfitriones, las habitaciones eran amplias y limpias, las camas no demasiado duras y tenían mosquiteras, ya que empezamos con la época de lluvias, y el jardín hacían demasiado evidente que los bichos no tendrían piedad con nosotros. Las habitaciones tenían baños privados, y a mi no me importó demasiado que la segunda puerta del mío conectara con la cocina.

Después de las presentaciones, decidimos vagabundear por la ciudad con las bicis que la familia puso a nuestra disposición de manera gratuita
Y empezó lo que debía ser divertido en esta ciudad...

Cena en solitario...

Al llegar al hotel, y dejar la motocicleta, la primera parada después de la ducha más que obligatoria, fue hacia recepción para ver las fotografias del día en la pantalla del ordenador, minutos después llegarón los peatones con los que viajo, y me contarón las maravillas de la ciudad imperial, y el hallazgo de un puente hermoso alejado de los circuitos más turísticos, pero también me contaron que cerca de seis horas caminando bajo un sol de justicia les habían dejado sin demasiadas ganas de conocer la Hue nocturna, así que me preparé para una incursión en solitario.

Encontré un restaurante encantador cerca de La Carambole, pero mucho más tradicional y económico, tras un pato al horno especialidad de la casa, delicioso, me adentré en las salas de billares hasta que encontré una gran mesa de Holandeses y Belgas que veían un partido de tenis en diferido, pronto compartíamos anecdotas del viaje y los itinerários paraa los días siguientes.

Un biciciclo de dos dólares después estaba de vuelta en el hotel, con la barriga llena, y el probablemente peor mojito, que he probado en mucho tiempo.  

El mapa voló

No recuerdo en que momento fue, ni en que parte de la ciudad, pero cuando después de la ciudad imperial y abrasado por el sol, intenté localizar el camino de vuelta a hotel, el mapa no estaba, salió despedido en alguno de los cruces del portapapeles de la motocicleta y se perdió para siempre recorrí las calles del centro, atravesé dos veces una rotonda de tamaño descomunal donde se cruzaban coches, motos y motociclos por igual completamente desordenados y tocando el claxon al unísono como pidiendo prioridad, pasé miedo, pero unos doscientos metros superada mi aventura la sociedad vietnamita volvió a sorprenderme.

En la puerta de uno de los más lujosos de los hoteles de la ciudad en un escenario muy profesional se representaba una de las canciones de Lady Gaga, con todo lujo de detalles tanto en vestuario como en coreografía, si bien esto puede resultar chocante al extranjero a priori, lo es aun más que la carretera por la que se circula, de tres carriles por sentido, quede completamente convertida en un improvisado aparcamiento de vehículos donde ninguno de los conductores querían perderse el espectáculo, minutos después de preguntar sin éxito entre los improvisados espectadores , subí a la acera con mi moto, y continué el camino de vuelta al hotel que encontré minutos mas tarde.
Recorrí la murallas exteriores entre vendedores de frutas exóticas, vendedores de cometas y granizados, recorrí parre de los jardines y los Palacios de las concubinas favoritas del rey, y pude subir a alguna de las fuentes para fotografiar los lagos y puentes que recorren todo el complejo, llegó la hora del cierre y no creo que viera más de la mitad de los edificios pero por suerte tuve la oportunidad de visitar los templos en soledad, sin turistas posando entre las columnas ni nativos intentando venderme sus productos.

La visita puede durar unas tres horas, y el precio es como en las tumbas de 80000 dongs.

Hue en motocicleta V

Ya acabo lo prometo...

Llegué a una de las calles principales, y de ahí me orienté lo suficiente como para llegar al segundo puente y cruzar el río, me desvié unos minutos para llenar el depósito de la motocicleta que se quejaba desde la primera tumba de que el paseo estaba siendo más largo de lo que le era habitual... Decenas de motocicletas desordenadas entrando en todas direcciones hacia los surtidores, fue curiosos y divertido.
Continúe mi ruta hacia la famosa pagoda de los siete pisos a tres kilómetros al este de la ciudad, una carretera principal completamente recta no tenía pérdida ni para mi.

Recorrí los mercados, vi los famosos sombreros con poemas ocultos que solo pueden ser leídos al trasluz, los talleres de cuadros bordados, y lis talleres donde se pintaba sobre seda...
Los puestos de frutos secos se mezclan con los de ropa y se adentran en un mercado improvisado donde latente grita los precios en dongs y dólares.

Conseguí deshacerme de los vendedores más persistentes y visité los templos y pagodas del complejo y al regresar compré algunos de los souvenirs que vendían en el mercado.

Deshice mis pasos hasta llegar a la ciudad imperial, a la que entré por la puerta mas cercana a la torre de la bandera...

Hue en motocicleta IV

Sí, se que no soy muy original con los títulos, pero ese no es el único de mis defectos, así que...

Al salir de la tumba y mientras baraja la posibilidad de abandonar la búsqueda de la siguiente tumba, apareció Res de nuevo montada en su motocicleta... Decía en un inglés algo denso que no me había explicado el como llegar a la segunda tumba ni a volver a Hue, por lo que había regresado para explicármelo, dijo que me llevaría por un atajo, por que le parecía que era según ella "Good driver".

El atajo resultó ser el cauce seco de un viejo torrente, o eso me pareció a mi, completamente rocoso y con pocas piedras planas la motocicleta y el casco saltaban arriba y abajo, mientras mi maltrecho cuerpo intentaba sin demasiado éxito seguirles el ritmo, la segunda tumba resultó tanto o mas impresionante que la primera... Si bien databa de 400 años antes y no tenía los soldados tallados ni las grandes escalinatas, estaba rodeada de lagos y flores de loto, de tortugas y dragones que sostenían piedras de historias que no logré entender. Y varios puentes de piedra que resultaban encantadores a la sombra de alguno de los enormes árboles que poblaban los jardines...

Al salir y en deuda con Res, decidí invitarla a comer, pero rechazó mi oferta y me guió hasta su casa donde conocí a sus hijos y comimos juntos, tras las copas de té obligatorias y unos sencillos juegos, me despedí de la familia, no sin antes esconder bajo la tetera dos billetes de 100000 dongs y emprender el camino de vuelta a la ciudad que resultó ser más sencillo con las indicaciones correctas...

Tenía mi itinerario, y aun faltaba mucho Hue por ver.

Hue en motocicleta III

Salgo del monasterio más animado, no ha sido tan malo después de todo perderse. Sigo callejeando y llego a alguna de las avenidas principales, estoy apunto de ser arrollado por un tren, y a la tercera vuelta al mismo parque me detengo a comprobar el itinerario, es entonces cuando Res me encuentra.
Res resulta ser una campesina de unos 48 años que ha venido al centro de Hue a hablar con los profesores particulares de sus hijos menores...

Casualmente vive cerca de las tumbas de los últimos emperadores, primera de las paradas de mi. Itinerario y se ofrece a guiarme, el primer pensamiento que me pasa por la cabeza es el de que todos los tontos tienen suerte...

Partimos en dirección a las tumbas, me explica que los precios son diferentes para los vietnamitas que para los extranjeros y algunas anécdotas de la tumba que visitaré en primer lugar.

Al llegar me despido de Res y accedo a la tumba del último emperador de Vietnam, el precio es de 80000 dongs para los extranjeros.

Me quedé asombrado con los soldados y cortesanos tallados, con la enorme escalinata de piedra y de los detalles de los techos. Pero lo que sin duda te deja sin aliento tras subir las escalinatas es la estupenda vista de las montañas y la ciudad de Hue al fondo.

Hue en motocicleta II

Me he perdido... el itinerario era bueno, pero la calle cortada y los giros y cambios de calles han conseguido, la ridículamente fácil hazaña de desorientarme... Después de unos minutos dando vueltas he conseguido perderme aun más por calles sin asfaltar y caminos donde las caras de asombro de los habitantes me indican que no estoy ni de lejos en la dirección correcta...

De repente oigo risas y voces, un giro mas y podré preguntar a alguien... Un grupo de campesinos cultivan arroz y han hecho una pausa para beber cerveza y comer sandia, me ofrecen y como con ellos. Se ríen de mi casco y asiento ridículamente con la cabeza mientras escupo al tiempo las pepitas, me preguntan si voy a ver a los monjes, y como movido por alguna especie de sentido del ridículo digo que sí...

Cinco minutos después me encuentro enfrente de un templo budista, donde los monjes y estudiantes me dan la bienvenida.

Tras las presentaciones de rigor y las risas de los más pequeños tengo algo de tiempo para hacer fotografías del comedor y de los árboles y grabados que adornan los edificios del "monasterio" suena la llamada al rezo. Y vivo uno de los momentos más espirituales de mi vida, los cantos que entonan en una de las capillas, me alejo y escondo la cámara, pero no puedo resistirme a grabar el audio con mi teléfono. Si descubro el modo lo intentaré colocar por aquí.

En completo silencio, recorro la parte exterior del templo y juego con una lagartija enorme. Cuando los cantos cesan arranco la moto e intento seguir con mi itinerario

Hue en motocicleta

Me he levantado temprano y algo nervioso, tengo la motocicleta reservada para todo el día de hoy y hace demasiado tiempo que no conduzco...

Además el trafico aquí es una locura,. No se respetan las señales, ni los semáforos, las calles son siempre de dos sentidos pese a lo que los discos rojos opinen, estoy deseando entrar en esta maraña.

La recepcionista aun no se cree que vaya a atreverme con la aventura, y mis compañeros ya están buscando un modo de notificar a la familia mi desaparición.

Pero tengo un itinerario, me siento confiado con mi pequeño mapa y la guía de Vietnam, además estoy equipado con un casco ridículo...

Dos calles a la izquierda, y todo recto hasta el segundo puente para cruzar el río... Ya empiezo a pillarle el tranquillo a esto de la moto...

Hue es precioso

Llegamos tarde y agotados, pero el personal del hotel supo como animarnos y enviarnos al restaurante que necesitábamos... El carambole estaba a unos escasos centenares de metros, pero agotados y a oscuras nos costó algo más de lo esperado, al llegar todo ventajas, carta en inglés y personal muy atento e interesado en nosotros... Nos enseñaron palabras, frutas extrañas y pusieron incluso canciones de Albert Pla. Es curiosuno escucharlo tan lejos de casa... Al salir tomamos nota de la zona y fuimos acosados por los conductores de ciclos que se empeñaban en o llevarnos al hotel, o vendernos mariguana.

Mañana alquilaré una motocicleta, esta ciudad me intriga y creo que será una buena manera de llegar a todos los rincones... Si no me pierdo.

Son 80 días son...

Son 80 días son... La vuelta de la isla de Cat Ba es un desastre, llueve, no ha parado desde ayer, y parafraseando al gran filosofo Forrest Gump [...] llueve de abajo arriba[...]

Primero cogimos un pequeño bote que navegó a duras penas entre unas minúsculas olas en el desierto de agua que es la bahía de Ha Long... tras este abordamos un barco mayor ante el asombro de sus ocupantes, una pareja Japonesa, él con una gorra de Arare . Una chica sueca con dos años de estudio del mandarín en Hong Kong y Diego...

Unas cuatro horas más tarde, en las que solo se veían cortinas de agua desde los ojos de buey, nos dieron nuevas indicaciones y cogimos de nuevo un bote que nos llevó a tierra... Después de vuelta a Hanoi unas preciosas 3 horas y media de carreteras semi inundadas y un taxi al aeropuerto internacional con dirección a Hue con la prestigiosa compañía Vietnam Airlines...

Un vuelo de una hora más tarde y calados hasta los huesos, llegamos al hotel de Hue, que reservamos gracias a la Wifi del aeropuerto...

Estoy cansado y mojado... Creo que solo nos ha faltado subir en elefante.

Diego

Al volver a hotel, y para mi sorpresa, encontre a mis compañeros, preparados y dispuestos para explorar los alrederdores, y como aun podia caminar y tenia la secreta esperanza de acabar en algún bar tomando alguna bebida espirituosa local accedí, a acompañarles.

Visitamos un mercado cercano que se veía desde la habitación de nuestro hotel, habitación doble recordemos... pero se trataba de un mercado destinado únicamente a los más pequeños, infinidad de jueguetes se afinaban en pequeños puestos coloridos que prometían unos minutos de distracción a los niños, compramos unos helados, el mio de Lichi, y el de mi compañero de algo que resultó ser parecido al chocolate en cuanto a color y textura, pero en nada más.

Después de retornar al puesto de helados para que nos explicaran como se abrían, que tenía truco, empezamos con nuestro paseo nocturno por la isla de Cat Ba.

Minutos después encontramos a Diego, había encontrado una pequeña pensión alejada del centro, y tras regatear con la dueña en un perfecto mimo/vietnamita habia accedido a cederle un cuarto a un precio razonable aunque prescindiendo del desayuno.

Diego es un chileno que abandonó su hogar hace ya once meses, solicitó un passaporte de work and hollydays y se presentó en Sidney con una mochila de 90 litros y una sonrisa, nos explicó detalles curiosos de los australianos, y de los compañeros de aventuras que conoció muchos franceses y holandeses. Vagabundeó 8 meses por Australia trabajando algo más de la mitad de ellos y tras barajar las posibilidades decidió con el dinero ahorrado recorrer todo el Asia que pudiera con los escasos beneficios de su trabajo.

Tres meses después se encontraba hablando con nosotros en una céntrica plaza intentando probar un calamar reseco mientras disfrutaba de una cerveza con nosotros cuando empezó a llover. Y ya no paró, ni ese día ni el siguiente...

La familia Germano Vietnamita

Acabada la cena, y dispuesto a reunirme con mis compañeros en la habitación, el padre, un alemán de unos cincuenta años cuyo nombre lamentablemente no recuerdo ahora mismo me invitó a dar un paseo por los alrededores del hotel, oferta que me sentí en cierto modo obligado a aceptar, dados los acontecimientos del día. Nada más levantarnos y escuchando el ruidoso ambiente del comedor donde el resto de los comensales brindaban por enésima vez nos detuvieron en seco, éramos los únicos varones occidentales del grupo, detalle del que me percaté en ese mismo momento, y sirviéndonos una copa de un licor transparente nos incitaron a brindar con ellos, ambos nos miramos y al grito de hoi hoi hoi, nos lo bebimos de un solo trago.
Aplausos y un nuevo brindis.
Con lágrimas en los ojos y no precisamente de alegría nos despedimos de nuestros anfitriones y comenzamos el paseo por las inmediaciones de nuestro hotel.
Hablamos de la situación en Alemania, en España y de las diferencias entre los europeos y los vietnamitas, todo ello en un inglés supervisado de cerca por la hija mayor de la familia, una velada tranquila y agradable donde pude hablar con todos por separado mientras vigilábamos las travesuras el benjamín de la familia.
Unas dos horas más tarde me despedí de la familia y volví a la habitación donde esperaban mis compañeros.

El retorno de Tan

Ya relajados y con ganas de descansar... Tan nos abordó en la entrada al hotel.

Nos comentó, que pensaba estaba en deuda con nostros, y nos llevó a un puestecito encantador cerca del embarcadero donde bebimos unas cervezas más que aceptables por 5000 dongs algo así como 20 céntimos al cambio... y unas barras de ternera hervidas en hojas de platanera, que debias enrollar en una especie rúcula con laurel y mojar en salsa de chile... todo acompañado con cacahuetes tiernos...
Conversaciones sobre el trabajo la vida de la gente en nuestros respectivos paises y buen rollo en general...
Al llegar al hotel y con las barrigas llenas, nos esperaba la cena, a las seis treinta pm. Una ducha rápida tras la cual mis compañeros decidieron descansar algo más mientras yo bajaba a asegurarme de que nuestros compañeros de aventuras no nos esperaran para comenzar...
Bajé y efectivamente sentados en una mesa en el fondo y rodeados por muchos más hombres de negocios vietnamitas de los que creía recordar nos esperaban para la cena...
No se si será tradición o simple pitorreo, pero tras preguntarme por mis compañeros, entre la abuela y el hijo menor de la pareja me organizaron de entre todas las bandejas de comida un plato repleto de tentáculos y hojas desconocidas rodeadas de pasta de arroz... y volví a cenar.
 
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Isla de los monos...

Tras la merecida ducha, en la habitación doble, y la comida del hotel, donde nuestra familia favorita nos esperaba impaciente, (ellos si que fueron los mayores damnificados, pobres...)  un nuevo autobus, un nuevo bote y una nueva aventura, la isla de los monos.

La isla no tiene una gran extensión, pero tiene una playa de arena que, junto con los monos que la habitan, hacen de ella un destino obligado para los turistas, de nuevo completa desorganización... Las únicas reglas, no los mojes, no les des de comer después de las doce... no, ese otro bicho...

En resumen, que no los tocáramos porque muchos eran agresivos y que en cuarenta minutos en el bote...

Escalamos y recorrimos la montaña y allí los únicos monos, éramos nosotros... veinte minutos de nadar entre medusas... y vuelta al bote a deshacer el camino de vuelta.

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Primer contratiempo importante, el hotel en el que paramos y en el que se bajó nuestra familia acompañante casi en marcha (ellos no subieron a ver las vistas) no era el contratado, pero tenía mejor aspecto, así que nuestro nuevo guía "Tan" nos indicó la hora de la comida...

Pero a mi algo no me cuadraba... ¿Piso 11 y el ascensor solo llega hasta el diez? Vamos a mirar la habitación primero...

No, no me había descontado ni nada el ascensor solo tenía diez botoncitos de esos que sirven para subir y bajar , así que después de la ruta quetzal nos volvió tocar a subir un doloroso piso de escaleras para ver el desastre...

Tres camas afinadas, en una especie de anexo a la lavandería, compartiendo el baño con todo el personal del hotel, ya que eran las habitaciones habilitadas para ellos, y con el motor del ascensor casi de cabecera de cama...

Bajé los once pisos saltando los escalones de dos en dos... Y arrollando a cuanto fumador furtivo me encontraba mientras gritaba a modo de grito de guerra " Tan No, Tan Noooo..."

Hotel

Llegué a la recepción seguido de mis compañeros de viaje, completamente sudado y con los ojos inyectados en sangre, tanto Tan como el recepcionista nos salieron al paso viendo que algo no andaba bien, intentando apartarnos de la
cincuentena de hombres de negocios vietnamitas, que a raíz de algún congreso entraban apresuradamente en el hall del hotel.

Muchas fueron las excusas y pocas las soluciones... Nos presentaron habitaciones dobles con dos camas "grandes" pero por la situación del hotel no quedaban camas libres y era la única solución, discutimos, nos ofrecieron cancelar el tour, pero no nos devolvían el dinero, nos dijeron que solo era una noche, nos suplicaron que por favor... Que el solo era un guía y que poco podía hacer... Negativa... Pedí que nos llevaran al hotel inicial, al reservado, negativa... Nos invitó a que subiéramos al comedor ya que estaban por nosotros para servir los platos... Y ahí vi mi oportunidad, aquí no come ni dios hasta que nos deis una solución al final las bebidas del hotel gratis y tuvimos que aceptar a regañadientes... El agotamiento pudo más que la ira...
Cat Ba, es la más grande las islas del archipiélago de la bahía de Ha Long, y está protegido como reserva natural. Pensamos pues que no serias la idea pasar una noche en tan pintoresco escenario, el autobús se detuvo a medio camino entre en embarcadero. Y el hotel, deteniéndose junto a decenas de otros autobuses en la entrada del parque nacional de Cat Ba...

Una de las actividades que habíamos contratado, contenía un paseo por el parque y prometían unas vistas increíbles al final del paseo.

Aquello se convirtió en una procesión de guiris sudados y deshidratados que duró cerca de noventa minutos (entre los trayectos de ida y vuelva) desorganización completa, grupos de gente descendiendo mientras nosotros subíamos por zonas donde un occidental pasa muy a duras penas, escaleras oxidadas y caminos resbaladizos nos dieron algún que otro susto, y, si bien nos libramos de los accidentes, no todos los del grupo corrieron la misma suerte...

Después de la caminata con una humedad que probablemente se mediria en litros y no en porcentaje, y tras comentarios como "ya se porque los yankies perdieron la guerra" nos dirigimos de nuevo al minibus. Por suerte para nuestros olfatos, el autobús no tardó más que unos minutos en llegar al hotel...

Isla de Cat Ba

Tras la fiesta, y la serenata de ronquidos que ofrecí a todo el barco, nos levantamos, descubrimos que la ducha no tenia agua caliente, desayunamos la famosa dragon fruit, y los huevos fritos de rigor...  nos preparamos para comenzar el abordaje de un nuevo bote, con destino a la isla de Cat Ba...

La llegada al puerto fue digna de cualquier película bélica... el bote chocando contra el resto de botes amarrados, y haciendose sitio, mientras nos animaban con todo el equipo de combate a cuestas a saltar de bote en bote hasta llegar a tierra. Una vez allí, grupos de turistas tan o más desorientados y asombrados que nosotros, nos aplaudian, mientras que vendedores de agua y dulces nos salian al encuentro...

Afinados en autobuses empezamos una aventura épica hasta llegar a los hoteles. Nosotros compartimos minibus con la familia germano-vietnamita, y un personaje muy singular llamado Diego, un chileno con once meses de viaje a sus espaldas...

   

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Que tendrá el red Wine

Como suele pasar como siempre que se viaja en grupo, prestamos muy poca atención al resto de pasajeros de nuestro bote.

La tarde, excepto por los paseos en kayak alrededor del pueblo flotante de los pescadores, había sido una secuencia de sinsabores desde el embarque, y la triunfal entrada de Hoan nuestro guia...

Una visita rápida a una cueva, en una de las islas resultó decepcionante para todo el grupo, que más tarde se animó, cuando Hoan, ayudado insistentemente por los consejos del banquero holandés, convenció al capitán para que nos dejara lanzarnos desde los pisos más altos del barco...

Resultado, una derrota vergonzosa de los representantes del equipo de salto mallorquín tras saltar el compañero australiano desde lo más alto del piso superior, sin ni siquiera salpicar en la entrada...  y una chica alemana con picaduras de medusa del tamaño de una bolsa del mercadona...

El desánimo era patente pero eso pronto lo solucionaría nuestro nuevo guia Hoan con su "Sunset Party".  Dos copas de vino tinto más tarde (el peor de los vinagres) todos tan amigos Había una pareja Australiana que venía desde Thailandia, un doctor alemán con su novia, unas amigas que vivián en Sidney, una pareja de banqueros Holandeses afincados en Londres, una madre y su hijo de Nueva Zelanda, y la más entrañable familia germano-vietnamita que he conocido jamás...

Karaoke... cena... y descojone general...

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Bahía de Ha Long.

Un merecido descanso en el hotel, y emprendemos la aventura. Hoy toca bahía de Ha Long. Cerca de cuatro horas en mini bus, y como podréis imaginar había por lo menos dos personas y media por plaza, y mi asiento no me permitía poner las piernas en ninguna postura que no fuese una pirueta circense.
Las horas se hacen eternas en el autobús, sin aire acondicionado, los constantes pitidos de otros vehículos y los constantes baches y badenes hace que sea imposible dormir, por cierto si tienes la remota posibilidad de elegir el sitio nunca elijas alguno que tenga porta bultos en la parte superior, los baches harán que caigan, nosotros lo descubrimos de mala manera.

Una vez desentumecidos los músculos nos dirigimos en un pequeño bote, que nos acercó al barco para comenzar el tour por las 1976 islas que componen la bahía

Por primera vez nos sentimos algo preocupados, ya que el original solo se parecía a las fotos que nos habían enseñado en la agencia de nuestro amigo el motorista. La comida del barco fue francamente decepcionante curiosamente sentaron a todos los alérgicos al marisco en un rincón de la mesa sin que el resto viéramos lo que comían, pero no parecían muy contentos.

Marionetas en Hanoi

Para aprovechar la tarde y antes de descansar decidimos visitar el templo del caballo blanco, y primera visita turística, el teatro de marionetas acuáticas de Hanoi, existen dos precios para la entrada 60000 dongs para las ultimas filas y 100000 para las primeras, y luego puede pagar un curioso suplemento para pasar tu cámara de fotos de 20000 dongs.

El espectáculo es terriblemente original, y narra historias locales, así como algunas de las leyendas de la zona, todo ello acompañado de músicos que tocan instrumentos tradicionales y hacen a la vez de voces de estos pequeños actores hechos en madres de balsa. Todo está en perfecto vietnamita, por lo que solo podrás disfrutar de la parte visual del espectáculo, pero sin duda vale la pena... Creo que compraré una para jugar en la ducha.

Secuestro exprés

Tras ofrecernos todas las excursiones disponibles por la zona en el hotel, decidimos antes de contratar, visitar algunas de las agencias de viajes diseminadas por todo el centro de Hanoi, las ofertas son mucho mejores y los precios más asequibles, suelen ofrecer diferentes precios por el mismo producto o paquete, nosotros contratamos una excursión en barco y la estancia de una noche en un parque natural, por la bahía de Hanoi por 85 euros, pero por el mismo paquete unos compañeros holandeses pagaron cerca de 110 euros al cambio.

Cuando nos decidimos a contratar nos encontramos con dos problemas inesperados, el primero que el pago con tarjeta tiene un 3% de recargo, asumible pero es un dato a tener en cuenta, y que el datáfono justamente no funcionaba, con lo que debía ir a la otra sucursal de la tienda... Así que viví sin planearlo una de las experiencias mas cercanas a la muerte que puedes tener en Vietnam, montar en moto por el centro de Hanoi, el comercial desapareció por unos segundos y reapareció con un destartalado ciclomotor y una sonrisa maliciosa dibujada en la cara, para su sorpresa antes de darse cuenta ya estaba subido detrás ante la atónita mirada de mis compañeros de viaje.
La seguridad, nula, sin casco ni estribos, el único consuelo que tenía eran los escasos 50 kilos de comercial vietnamita que detendrían un choque frontal... Díez minutos después, que parecieron una travesía interminable estábamos en la nueva oficina y camino de vuelta, ahora con los ojos abiertos
Ver los mercados y puestos de venta ambulante me ha recordado a los mercados tradicionales de Marraquech, familias enteras rodeando tiendas y vendedores ambulantes intentando llamar tu atención de cualquier modo en que se les ocurra. Es muy curioso también ver como todos ellos viajan ataviados con sus enormes calculadoras para marcarte los precios de cualquiera de los productos, regatear no es difícil, ármate de valor pues si no son tan insistentes como los vendedores marroquíes, el idioma si no dominas una mezcla de ingles-vietnamita-mimo te va jugar más de una mala pasada...

Tras regresar y ver que solo una de las habitaciones está disponible, decidimos en un arrebato hippie descansar algo y ducharnos. Una vez listos hacia el mausoleo de Ho Chi Ming, que lamentablemente cierra a la una y media... Decepción inicial solo comparable a la negativa de la armada azafatil coreana. Y visita al templo de jade y el templo de la tortuga.

300 000 dongs y un taxista cabreado

Es muy recomendable cambiar algo de dinero en las oficinas oficiales de cambio distribuidas por el aeropuerto, por el contrario de lo que creíamos la comisión de cambio es nimia, y la vida de nuestro amado euro, acaba en la puerta. También es muy recomendable cambiar algunos dólares, puesto que en pagos grandes no encontrareis oposición en el pago con esta moneda, pero si con el euro.

Nada mas salir del aeropuerto, plagado de militares uniformados, encontramos nuestro primer escollo, esquiva los taxis ilegales, ya, es obvio pero al ser turista no se si la presión del avión nos encoge el cerebro o algo, porque siempre acabamos haciendo cosas que en nuestros países de origen ni se nos ocurrirían...

La parada de taxi es fácilmente accesible desde la salida del aeropuerto, las tarifas están expuestas y son POR TRAYECTO y no por persona pese a lo que te digan y redigan, un trayecto normal, hasta Hanoi suelen ser unos 330000 dongs, si estas animado y quieres formar parte de la tradición regateista del país puedes intentar rebajar unos dongs el precio, nosotros pagamos unos 300000...

Primera y maravillosa sorpresa de Vietnam, el tráfico... Motos, motos y más motos, la cantidad (y variedad de distintos cláxones) te asombraran... Las normas de circulación no son mas que simples sugerencias y la cadena alimenticia del asfalto vietnamita es:

Vehículos militares
Autobuses
Taxis
Motos
Cualquier cosa que se arrastre o repte
Turistas

Hanoi, aeropuerto con encanto...

Después de despedirnos, sin demasiado énfasis, de nuestro nuevo amigo belga, descubrimos que pese a las diferencias culturales, nos parecemos más a nuestros compatriotas vietnamitas, que estos a los japoneses, antes de la señal de desabrochar el cinturón todos ellos estaban ya ataviados con sus equipajes, bolsas de mano e incluso juraría que vi bajar a dos del avión en marcha...

Una vez en camino a la terminal, un nuevo control de pasaporte, nos vuelven a detener, esta vez no por mi culpa... No sin cierto cachondeo sobre el anterior control ruso nos situamos en una nueva cola que sellará definitivamente nuestro visado y seremos libres turistas afincados en Hanoi...

El pescado comunista...

Un día largo como pocos, cerca de cinco horas de vuelo Madrid Moscú, y tras dos de merecido descanso y la negativa de toda la plantilla en activo de corean Airlines de fotografiarse con nosotros, el cansancio y el desaliento hacen mella. Lástima no haber tenido planeada un estancia de un par de días en Moscú.

Desfilando...


 Hoy es el día, salgo a las tres de trabajar y corriendo a casa a meter mis miserias en la mochila, con toda seguridad y las prisas me dejaré algo, revisión  fugaz del parte meteorológico y previsión de lluvia toda la semana en Hanoi. Esto no para de mejorar, parte meteorológico de Moscú, (única escala de nuestro vuelo) y sorprendentemente toda la semana de sol. Excepto el martes día de nuestra llegada, en el que se prevén lluvias,  empiezo a pensar que hay algo oscuro detrás de todo esto.

Llevo cansancio acumulado de dos días, en parte por la ansiedad y en parte por las celebraciones de la victoria de España en el Eurocopa.

Últimas revisiones de itinerarios, y hoteles, revisamos papeles… pasaportes… fotografías para el visado de Camboya y repasando mentalmente una y otra vez la lista de cosas que debemos meter en la bolsa en el último momento.

¿De verdad nos vamos...?


El objetivo del blog es simplemente ahorrarme lo que vale el cuaderno de viaje, porque soy viajero sí, pero “mil eurista”. Ciertamente surge como primera iniciativa de llevar un control de la aventura y que mis conocidos tengan una pista viable de donde estoy y como fui raptado por un simio gigante en las ruinas de Angkor. (Cosa que con total seguridad ocurrirá, viendo como huele el anti-mosquitos de farmacia…)

Es necesario tomar algunas precauciones, antes de decidirse a emprender un viaje como este, desde el desconocimiento del mundo real que caracteriza a los de mi gremio, solo advertir que existen vacunas recomendadas (muchas), siendo solo obligatoria la del tétanos.

Si no eres un gran amante de los pinchazos solo prevenirte de que la vacuna del tétanos son tres dosis, pero hasta el más despistado de nosotros suele tener las dos primeras que se suelen suministrar a los 5 o 6 años y una segunda sobre los 16 en el colegio. Aquí es donde los más despreocupados “olvidan” que diez años más tarde es necesario un recordatorio, si no lo tenemos es muy recomendable un refuerzo un mes antes de salir de viaje. Y si desconocemos completamente si tenemos alguna de las dosis, hemos ganado y podemos volver a comenzar desde la primera auchhh!

La vacunación de la hepatitis B comparte con la del tétanos que son tres dosis las recomendadas y que cuenta con el beneplácito de la seguridad social, del mismo modo los colegios desde hace unos veinte años suelen tener campañas de vacunación para que los alegres escolares puedan olvidarse del tema. Del mismo modo en caso de duda la re-vacunación completa o unos análisis son la única manera de salir de dudas. Auchhh
otra vez…

La hepatitis A se sale un poco de estas vacunas, es inyectable, no está incluida entre los fármacos favoritos de la seguridad social, cuesta cerca de 30€ y requiere un refuerzo a los seis meses, se recomienda su vacunación un mes antes del viaje (si como la del tétanos, pero por suerte tenemos dos brazos…)

A partir de aquí, todo son buenas noticias… La fiebre amarilla y la malaria tienen tratamientos en pastillas, y creo recordar solo son necesarias en ciertas regiones y épocas del año, a más lluvias, más mosquitos = más riesgo…

Es muy recomendable tener pensado un itinerario antes de ir a visitar Sanidad Exterior visita obligada para que os receten los medicamentos necesarios para el viaje, cuanto más claro esté el itinerario menos medicamentos al evitar zonas de malaria endémica por ejemplo… Pero nosotros somos muy machotes y fuimos sin itinerario definido, así que nos pusieron el completo. Dos días en cama más tarde, ya empiezas a hablar con normalidad y casi puedes hacer vida normal. XD

Bromas aparte, lo que todo el mundo intenta dejar claro, pero muchos nos empeñamos en ignorar es que la prevención junto con el sentido común son los mejores amigos del viajero. Lleva una mosquitera y ponte cremas o lociones anti-mosquitos, peca de exceso…

Dos informáticos y una logopeda perdidos en Vietnam… no es un chiste, por ahora…

- ¿Qué vas ha hacer esta semana?
- El lunes me voy a Vietnam.
- ¿A Vietnam? ¿Que se te ha perdido en Vietnam? He oído que comen bichos…
- No te preocupes llevaré quellytas para acompañar…
- Ah, entonces nada…

(Extracto real de conversación telefónica…)

Preludio...


- "Me dijeron que un modo sencillo para identificar a un vietnamita hóstil de un vietnamita amigo, era gritándole "¡Al diablo con el bastardo de Ho Chi Minh!", si respondia con una ráfaga de ametralladora, entonces era hóstil.
Cuando vi a ese campesino y le grité como me habían dicho "Al diablo con el bastardo de Ho Chi Minh", me respondió "¡Al diablo con el bastardo del presidente Johnson!" 
Estábamos estrechándonos las manos cuando el camión nos atropelló...  

(del libro 1,001 Ways to Beat the Draft, escrito por Tuli Kupferburg)

Hoy empieza todo...


Dos informáticos y una logopeda perdidos en Vietnam…  no es un chiste, por ahora…